La clase 22 de Niza cubre las cuerdas y cordeles, las redes, las tiendas de campaña y lonas, los toldos de materias textiles o sintéticas, las velas de navegación, los sacos para transporte y almacenamiento, los materiales de acolchado y relleno y las materias textiles fibrosas en bruto. Es una clase poco vistosa pero muy mexicana: aquí viven el mecate, el costal de ixtle, la lona que cubre un puesto de mercado, la red del pescador, la hamaca y el relleno de un cojín. La necesitan cordelerías, talleres de lonas y toldos, marcas de camping, fabricantes de costales agrícolas, procesadores de henequén o algodón y proveedores de material de empaque. En este post verás exactamente qué protege la clase 22, con qué clases se confunde, cuánto cuesta registrarla ante el IMPI y los errores que debes evitar.
Qué cubre la clase 22 de Niza
El encabezado oficial de la clase 22 es cuerdas y cordeles; redes; tiendas de campaña y lonas; toldos de materias textiles o sintéticas; velas de navegación; sacos para el transporte y almacenamiento; materiales de acolchado y relleno; materias textiles fibrosas en bruto. En lenguaje de taller: lo que amarra, cubre, carga o rellena, más la fibra antes de hilarse.
Es una clase de productos: protege el artículo físico que lleva tu marca. Ejemplos:
- Mecates, sogas y cuerdas de polipropileno, nylon, algodón o henequén - Cordeles e hilos de rafia para empaque y amarre - Redes de pesca, redes de carga y redes de camuflaje - Hamacas y escaleras de cuerda - Tiendas de campaña, carpas y lonas para cubrir mercancía o vehículos - Toldos de tela o material sintético para puestos, patios y terrazas - Velas para lanchas y veleros - Costales de yute, ixtle y rafia para grano, semilla o materiales a granel - Guata, borra, fibra de poliéster, plumas y kapok como relleno - Algodón, lana, henequén, yute y fibra de coco en bruto, sin hilar
Si tu producto es de fibra textil o sintética y amarra, cubre, carga o rellena, vive aquí. La lista completa de clases de Niza te ayuda a ubicar el resto del catálogo.
Giros y negocios en México que necesitan la clase 22
La clase 22 la registran negocios muy distintos, desde una cordelería de pueblo hasta una marca de camping que vende por internet. Los giros mexicanos que más la necesitan:
- Cordelerías y fabricantes de mecate: de henequén, ixtle o polipropileno, la cuerda es el producto central de la clase 22. - Lonerías y talleres de toldos: lonas para puestos de tianguis, carpas para eventos y toldos de tela para terrazas; la instalación es otro servicio. - Marcas de camping y vida al aire libre: tiendas de campaña, hamacas y lonas de refugio son clase 22, aunque el resto del catálogo caiga en otras clases. - Fabricantes de costales y sacos agrícolas: sacos de rafia o yute para maíz, frijol, café o azúcar a granel. - Talleres de redes para pesca y acuicultura: redes, atarrayas y mallas para jaulas de cultivo. - Despepitadoras y acopiadores de fibra: algodón en bruto, lana sucia, henequén o ixtle sin hilar son materias textiles fibrosas en bruto. - Proveedores de relleno para la industria mueblera y colchonera: guata, fibra siliconada, borra y pluma. - Lonerías marinas: velas de navegación y fundas de lona para lanchas.
En todos los casos la clase protege la cuerda, la lona o el costal con tu marca; si además los instalas o los vendes al público, entran otras clases.
Qué NO cubre: clases vecinas con las que se confunde
La clase 22 convive con una cadena de clases textiles y con productos de camping que parecen de la misma familia pero no lo son:
- Sacos de dormir y mochilas → clases 24 y 18. La tienda de campaña es clase 22, pero el saco de dormir es un artículo textil de la clase 24 y la mochila es marroquinería de la clase 18. - Hilos y telas → clases 23 y 24. La clase 22 ampara solo la fibra en bruto. Hilada es clase 23, tejida en tela es clase 24 y convertida en prenda es clase 25. Registrar solo la 22 no protege tu hilo ni tu tela. - Velas de cera → clase 4. Las velas de la clase 22 son las de navegación, el paño de un velero. Las que se encienden son clase 4. - Toldos metálicos y cojines terminados → clases 6 y 20. El toldo de tela es 22, pero la estructura metálica es clase 6 y un toldo rígido no metálico es clase 19. Igual con el relleno: la guata es 22, pero la almohada o el cojín terminado es clase 20.
Regla rápida: la clase 22 cubre la fibra y los artículos gruesos hechos con ella para amarrar, cubrir y cargar; en cuanto se convierte en hilo, tela, prenda, mueble o estructura, cambia de clase.
Cuánto cuesta registrar una marca en la clase 22
Registrar una marca en la clase 22 cuesta lo mismo que en cualquier otra: la tarifa del IMPI por el estudio de una solicitud en línea es de $2,695.18 + IVA por clase, es decir, $3,126.41 con IVA. Una cordelería que solo fabrica mecate paga una clase; una marca de camping que quiere amparar tienda, saco de dormir y mochila paga tres veces esa tarifa, porque cada clase adicional cuesta exactamente lo mismo.
¿Cuándo conviene pagar dos o más clases desde el inicio?
- Camping y outdoor: 22 (tiendas, hamacas) + 24 (sacos de dormir) + 18 (mochilas). - Lonería con instalación: 22 (toldos y lonas) + 37 (servicio de instalación). - Fibra integrada: 22 (fibra en bruto) + 23 (hilo) + 24 (tela), si vendes los tres eslabones. - Relleno y producto final: 22 (guata, fibra) + 20 (almohadas y cojines). - Ferretería o tienda con marca propia: 22 + 35 (venta al menudeo).
Si tu ingreso depende de un solo producto de la clase 22, empieza por esa clase y amplía después conforme crezca el catálogo. Lo que no conviene es pagar clases 'por si acaso' para productos que no fabricas ni planeas fabricar: una marca sin uso real puede quedar expuesta. A la tarifa oficial se suma, si lo contratas, el honorario del despacho o agencia que lleve el trámite.
Errores comunes al elegir la clase 22 y cómo evitarlos
En cuerdas, lonas y fibras los errores suelen venir del nombre del negocio, no del producto:
- Registrar la 22 cuando lo que vendes es instalación. Muchas lonerías cobran por instalar toldos, no por fabricarlos; la instalación es clase 37. Solución: separa lo que fabricas (22) de lo que instalas (37) y registra lo que realmente facturas. - Pensar que la fibra en bruto cubre el hilo y la tela. La cadena fibra, hilo, tela y prenda pasa por cuatro clases. Solución: marca en qué punto de la cadena vendes y registra esas clases. - Amparar solo la tienda de campaña y olvidar el resto del kit. Sacos de dormir, mochilas y linternas viven en otras clases. Solución: lista el catálogo completo antes de decidir cuántas solicitudes presentar. - Elegir un nombre descriptivo. 'Mecates Resistentes' o 'Lonas del Norte' describen el producto o su origen y el IMPI puede negarlos por falta de distintividad. Solución: elige un nombre que no describa lo que vendes; un naming profesional verifica la disponibilidad desde el inicio. - Registrar el costal cuando solo es tu empaque. Si vendes café en costales con tu logo, el costal es empaque: registras el café en su clase. Solución: usa la 22 solo cuando el saco o la lona sea lo que vendes.
Conclusión
La clase 22 es la casa de todo lo que amarra, cubre, carga o rellena hecho de fibra textil o sintética, y de la fibra misma antes de hilarse. Si fabricas mecate, lonas, toldos de tela, redes, costales, hamacas, velas náuticas o material de relleno, es tu clase principal; si además instalas, hilas, tejes o vendes al público, necesitarás sumar las clases 37, 23, 24 o 35. Antes de llenar la solicitud, haz la lista real de productos, comprueba qué eslabón de la cadena vendes y evita los nombres descriptivos. Después, usa la calculadora de registro de marca para saber cuánto te costará proteger una, dos o tres clases con IVA incluido.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿La clase 22 de Niza incluye sacos de dormir y mochilas para camping?+
No. La clase 22 cubre las tiendas de campaña, las hamacas y las lonas, pero el saco de dormir es un artículo textil de la clase 24 y la mochila pertenece a la clase 18 junto con bolsas y marroquinería. Una marca de camping que quiera amparar todo su kit presenta una solicitud por cada una de esas clases, cada una con la tarifa completa del IMPI.
¿Las hamacas van en la clase 22?+
Sí. Las hamacas están expresamente dentro de la clase 22, con independencia de que estén tejidas en hilo de algodón, nylon o fibra de henequén. Lo que sí cambia de clase es el soporte: una base metálica para colgar la hamaca es clase 6 y una de madera es clase 20. Si tu marca vende la hamaca con su estructura, conviene revisar si necesitas una segunda clase.
¿Puedo registrar en las clases 22 y 24 a la vez?+
Sí. Ante el IMPI se presenta una solicitud por clase, pero puedes ingresar las dos el mismo día con el mismo nombre y logotipo. Cada solicitud paga $2,695.18 + IVA. La combinación 22 + 24 es común en marcas de camping (tienda y saco de dormir) y en empresas textiles que venden tanto fibra en bruto como tela terminada bajo el mismo nombre comercial.
¿El henequén, el ixtle o el algodón en bruto son clase 22?+
Sí, siempre que se vendan sin hilar. Las fibras naturales o sintéticas en bruto, como henequén, ixtle, yute, algodón, lana sucia o fibra de coco, son materias textiles fibrosas de la clase 22. En cuanto esa fibra se convierte en hilo pasa a la clase 23, y cuando se teje en tela es clase 24. Las cuerdas hechas con esa misma fibra sí regresan a la clase 22.
¿Los toldos son clase 22 o clase 6?+
Depende del material. Los toldos de lona, tela o material sintético son clase 22. Si el toldo es una estructura metálica, va en la clase 6, y si es rígido pero no metálico, por ejemplo de policarbonato, corresponde a la clase 19. El servicio de instalar toldos, que es lo que muchas lonerías realmente cobran, se registra como servicio de construcción e instalación en la clase 37.
¿Las velas de navegación y las velas de cera están en la misma clase?+
No. Comparten la palabra, pero nada más. Las velas de navegación, es decir, el paño que impulsa una lancha o un velero, son productos de la clase 22. Las velas que se encienden, hechas de cera o parafina, pertenecen a la clase 4 junto con ceras industriales y combustibles. Al redactar tu lista de productos conviene especificar 'velas de navegación' para evitar confusiones en el examen del IMPI.
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