Blanding: por qué todas las marcas se ven iguales (y qué hacer en su lugar)

Publicado el 26 de octubre de 2026 · 9 min de lectura

El blanding es la tendencia a rediseñar marcas hasta que todas se ven iguales: un logotipo en sans serif geométrica, casi siempre en mayúsculas limpias, sin símbolo, con una paleta neutra y un sistema tan "moderno" que podría pertenecer a cualquier empresa de cualquier giro. La palabra junta bland (insípido, en inglés) con branding, y describe con precisión lo que pasó entre 2012 y 2023 con casas de moda, tecnológicas y hasta una farmacéutica: borraron lo que las hacía reconocibles en nombre de la limpieza. Si tienes una PyME en México y te proponen "modernizar" el logo, lo que sigue te sirve para distinguir una simplificación que te ayuda de una que te borra, antes de aprobar nada.

De dónde viene el término blanding

El término blanding se popularizó alrededor de 2018 en la crítica de diseño, cuando varias publicaciones señalaron que los rebrands de lujo recién presentados eran casi indistinguibles entre sí. Pegó rápido porque nombraba algo que cualquiera podía ver: Saint Laurent, Balenciaga, Calvin Klein, Burberry, Celine y Balmain habían ido convergiendo en pocos años hacia variaciones de la misma sans serif en mayúsculas.

Circuló entonces una imagen comparativa con varios de esos logotipos apilados, antes y después, y la conclusión era incómoda: parecían variaciones de una sola marca. La crítica no iba contra la simplicidad, sino contra la uniformidad: marcas que compiten entre sí eligiendo la misma solución formal renuncian a la función básica de una identidad visual, que es distinguir. Desde entonces el término se usa para cualquier rediseño que sacrifica lo reconocible a cambio de lo correcto, sea una casa de moda o una cafetería de colonia.

10 rebrands que se volvieron genéricos

Estos diez casos son públicos y muestran el mismo patrón: logotipos con personalidad reemplazados por sans serif, casi siempre en mayúsculas, sin símbolo o con el símbolo relegado. No incluimos cifras de ventas ni de tráfico: ningún rebrand opera aislado del resto del negocio; lo que sí se puede observar es qué se quitó y qué se puso.

MarcaAñoQué cambió
Saint Laurent2012Con Hedi Slimane pasó de Yves Saint Laurent a Saint Laurent Paris, en una sans serif.
Google2015Dejó sus serifas de finales de los noventa por una sans serif geométrica propia, más redonda y plana.
Calvin Klein2017Con Raf Simons pasó a mayúsculas en una sans serif compacta.
Balenciaga2017Con Demna Gvasalia cambió a mayúsculas condensadas en sans serif, muy juntas.
Burberry2018Con Riccardo Tisci y diseño de Peter Saville retiró al caballero ecuestre y adoptó mayúsculas gruesas en sans serif.
Celine2018Hedi Slimane quitó el acento de Céline y cerró el espaciado de las mayúsculas, inspirado en el logotipo de los sesenta.
Balmain2018Olivier Rousteing sustituyó el logotipo por una sans serif de mayúsculas y un monograma.
Rimowa2018La marca de maletas pasó a una sans serif de mayúsculas limpias.
Intel2020Retiró el óvalo que usaba desde 2006 y pasó a una sans serif de trazo uniforme con punto cuadrado en la i.
Johnson & Johnson2023Cambió la firma manuscrita de más de un siglo por una sans serif y un ampersand rediseñado.

Burberry es el caso más ilustrativo porque cierra el ciclo: en 2023, cinco años después y con Daniel Lee como director creativo, dio marcha atrás y recuperó sus serifas y a su caballero, el activo que más la distinguía. Cuando una marca de ese tamaño deshace un rediseño, el mensaje es claro: lo que se quitó valía más de lo que se ganó. Si estás evaluando un cambio así, revisa primero cuándo conviene un rebranding y cuándo no.

Por qué pasa: tendencias, miedo, plantillas e IA

El blanding pasa por cuatro razones que se refuerzan entre sí: la tendencia a imitar a los líderes, el miedo a decidir, las plantillas que estandarizan el punto de partida y, desde hace poco, los generadores de IA que promedian todo lo que han visto.

Tendencias. Cuando una marca de referencia simplifica su logotipo, las demás leen el movimiento como "así se ve lo moderno" y lo copian. Todos terminan pareciéndose al primero, y el primero deja de parecerse a sí mismo. Antes de sumarte a la próxima, conviene saber cuáles seguir y cuáles ignorar.

Miedo. Un logotipo con carácter genera opiniones, y en un comité siempre hay alguien a quien algo no le gusta. La sans serif neutra no ofende a nadie, por eso gana las votaciones; el problema es que tampoco la recuerda nadie.

Pantallas y plantillas. Hay una razón legítima detrás de la ola: los logotipos tienen que funcionar en pantallas de pocos milímetros, como la foto de perfil de una cuenta o el ícono de una notificación, y ahí las formas finas sufren. Pero de "legible en pantalla" se saltó a "idéntico a todos", y las plantillas de Canva, Figma y los marketplaces de logos empujan igual: el punto de partida ya viene resuelto, y es el mismo para todos.

Herramientas de IA. Los generadores de logotipos con IA aprenden de lo que ya existe y devuelven el promedio: una geométrica sobre fondo neutro, entregada con una fluidez que hace parecer que la decisión ya está tomada.

Qué pierde una marca cuando se vuelve genérica

Una marca que se vuelve genérica pierde lo más caro de construir: el reconocimiento inmediato, sin leer el nombre. En marketing esto se llama activos distintivos: el símbolo, el color, la tipografía, la forma del empaque que la gente asocia contigo sin esfuerzo. Cada rebrand que los borra obliga a reconstruir algo que ya estaba pagado. Si no sabes si tu marca todavía lo tiene, la prueba de los treinta segundos te lo dice con tres preguntas.

También pierde margen para cobrar más, y en esa misma guía explicamos por qué.

Y pierde memoria. Un logotipo neutro no se queda en la cabeza porque no hay nada que recordar, y lo que no se recuerda no se busca ni se compra dos veces. Esa es la diferencia entre identidad visual y logo: el logo es una pieza; la identidad es todo lo que te hace reconocible, y el blanding ataca justo eso.

Qué hacer en su lugar: cuatro decisiones

La alternativa al blanding no es volver a los logotipos recargados, sino simplificar la forma sin borrar la personalidad. Cuatro decisiones lo resuelven.

Define el carácter antes del trazo. Si nadie decidió qué defiende la marca, el diseño termina en lo neutro porque no tiene nada que expresar. Antes de pedir propuestas, ponlo por escrito; el ejercicio completo está en la guía sobre marcas con carácter.

Elige tipografía con voz. Basta con una fuente existente que diga algo y, si se puede, un ajuste que la haga tuya.

Hazte dueño de un color. Las paletas neutras son seguras y por eso son invisibles. La psicología del color en branding te ayuda a elegir el tuyo con criterio, y el generador de paleta de colores propone puntos de partida por industria y arquetipo.

Construye un sistema flexible. Lo que sostiene una marca, más que el logotipo, es un sistema de identidad visual que permita variar sin perder reconocimiento: muy limpio en una app, muy expresivo en un empaque. La versión reducida para pantalla es una pieza más de ese sistema, y no siempre conviene que sea minimalista.

Blanding y PyMEs en México: el riesgo de parecer la competencia

Para una PyME mexicana el blanding es más peligroso que para una casa de lujo, porque no tiene un siglo de historia que la sostenga mientras la gente se acostumbra. Si tu cafetería, despacho o tienda en línea adopta el mismo ícono de línea, la misma foto de producto sobre fondo liso y la misma plantilla de publicación que los demás negocios de tu categoría en Instagram, el cliente no distingue quién es quién.

Lo vemos seguido en Nebugrama: negocios que llegan con un logo de plantilla, correcto y limpio, y la sensación de que "algo no conecta". La solución casi siempre empieza por recuperar un rasgo que ya existía (el nombre, un color, una historia del fundador, un detalle del producto) y construir el sistema alrededor.

Para empezar sin gastar de más, la auditoría de marca te da un puntaje por categoría, entre ellas identidad visual, coherencia y estrategia, y te muestra dónde está el hueco; después, elige en qué eje te vas a diferenciar con la guía de diferenciación y decide qué vas a defender.

En Nebugrama trabajamos la identidad de marca con proyectos puntuales desde $12,000 MXN y sistemas completos de $33,000 a $65,000 MXN. Si tu negocio está en la Ciudad de México, te contamos cómo trabajamos en CDMX.

En resumen

El blanding es lo que pasa cuando una marca confunde verse moderna con verse como las demás, y termina sin nada que recordar. Los diez casos de esta guía muestran que ni las marcas más grandes están a salvo. Para una PyME en México la lección es más urgente: tu marca no tiene margen para ser invisible. Simplifica la forma lo que haga falta para la pantalla, pero conserva el carácter, elige una tipografía con voz, hazte dueño de un color y construye un sistema que varíe sin perderse. Lo que hoy te hace reconocible costó años; ninguna moda vale tanto como para borrarlo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el blanding?

Es rediseñar una marca hasta que se ve igual a las demás de su categoría, borrando los rasgos que la hacían reconocible. La palabra junta bland (insípido, en inglés) con branding. El resultado se ve limpio y correcto, pero no deja nada que recordar.

¿De dónde viene el término blanding?

Se popularizó alrededor de 2018 en la crítica de diseño, a raíz de la ola de rebrands de casas de lujo (Burberry, Celine, Balmain, Balenciaga, Calvin Klein, Saint Laurent) que adoptaron casi la misma sans serif en mayúsculas. Una imagen comparativa con varios de esos logotipos apilados circuló ampliamente y dejó claro que apenas se distinguían.

¿El blanding solo les pasa a las marcas de lujo?

No. El término nació con las casas de moda, pero el mismo patrón aparece en tecnológicas como Google e Intel, en una farmacéutica como Johnson & Johnson y, a escala local, en cualquier negocio que arranca de la misma plantilla que su competencia. Afecta más a quien tiene menos historia que lo respalde, y por eso el riesgo es mayor para una PyME.

¿Qué marcas regresaron a su logotipo anterior después de un rediseño genérico?

El caso de referencia es Burberry, que en 2023 deshizo el cambio de 2018 y volvió a un logotipo con serifas y a su emblema. Para una PyME, la lección está en el costo: dar marcha atrás se paga dos veces, en el cambio y en la vuelta. Antes de quitar un rasgo que tus clientes reconocen, pregúntate qué ganas a cambio.

¿Mi PyME debería cambiar su logo si se parece al de la competencia?

No necesariamente, y casi nunca por completo. Primero identifica qué rasgo propio ya tienes (un color, el nombre, un símbolo, una historia) y construye alrededor de eso; casi siempre basta con una evolución. Antes de tocar el logo, descarta que el problema sea la falta de sistema o de un punto de vista claro, que suele ser la causa real.

Santiago Gil, brand strategist & growth marketing y fundador de Nebugrama

Santiago Gil

Brand strategist & growth marketing · Nebugrama

Más de ocho años en branding, redes, UX/UI, web y marketing. Dirige la estrategia y el diseño de cada proyecto desde Ciudad de México.

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